
comienzo el día con una jeringa de sangre. con el beso de los
forceps. encerrada en un bello vestido. es la manera permitida
para morir.
unida al pegamento del maquillaje. desmantelada en el salón de
peinados. estoy dentro de la pantalla sin ningún argumento.
aquí oigo al bebé blanco y al bebé rosa tomando directamente de
sus bocas. bajo las escafandras de látex envueltos en toallas
húmedas. enormes gallinas sobre vaginas succionadoras.
señoras: cada noche saco de mi corpiño una niñez inflamada.
negarme a tu leche no fue suficiente. comiendo la promesa de
vaciar el plato. en qué me he convertido. una araña no podría
ser más delgada.
querida, de tu cuchara bebí la banalidad del aire. como tantas me
desintegro en una bolsa de plasma. dejenmé con mi rostro de niña
con él puedo contar hasta diez. puedo hacerlo. dar vuelta mi estómago
como si fuera un guante. dejarlo aplastado contra mis costillas y mi
útero pequeñito.
frascos de medicina. todo está lleno. un kilogramo
de lastre.
veo un hermoso carroussel.
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