miércoles, 23 de septiembre de 2009

inmaculada

comienzo el día con una jeringa de sangre. con el beso de los

forceps. encerrada en un bello vestido. es la manera permitida

para morir.

unida al pegamento del maquillaje. desmantelada en el salón de

peinados. estoy dentro de la pantalla sin ningún argumento.

aquí oigo al bebé blanco y al bebé rosa tomando directamente de

sus bocas. bajo las escafandras de látex envueltos en toallas

húmedas. enormes gallinas sobre vaginas succionadoras.

señoras: cada noche saco de mi corpiño una niñez inflamada.

negarme a tu leche no fue suficiente. comiendo la promesa de

vaciar el plato. en qué me he convertido. una araña no podría

ser más delgada.

querida, de tu cuchara bebí la banalidad del aire. como tantas me

desintegro en una bolsa de plasma. dejenmé con mi rostro de niña

con él puedo contar hasta diez. puedo hacerlo. dar vuelta mi estómago

como si fuera un guante. dejarlo aplastado contra mis costillas y mi

útero pequeñito.

frascos de medicina. todo está lleno. un kilogramo

de lastre.

veo un hermoso carroussel.

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