miércoles, 23 de septiembre de 2009

boy

niño vuelve del sitio borrado el festón como un perro que

mordiera liendres en lugar de clavos bajo el tinglado de

azufre tres palabras cortadas cielo-piano-bencina pegadas

en un cuaderno de deberes último renglón un ahogo un asilo

en todos los agujeros hay perros el crack la nievecita en el

tabique no caer no caer el rectángulo de arena abajo el

tobogán con gillettes te gustan gallo ciego papi murió.

anne sexton

tapada de piel en un garaje cerrado. disipación del aire.

polen derramado en el monóxido como un milagro un beso

que inhalar.

inmaculada

comienzo el día con una jeringa de sangre. con el beso de los

forceps. encerrada en un bello vestido. es la manera permitida

para morir.

unida al pegamento del maquillaje. desmantelada en el salón de

peinados. estoy dentro de la pantalla sin ningún argumento.

aquí oigo al bebé blanco y al bebé rosa tomando directamente de

sus bocas. bajo las escafandras de látex envueltos en toallas

húmedas. enormes gallinas sobre vaginas succionadoras.

señoras: cada noche saco de mi corpiño una niñez inflamada.

negarme a tu leche no fue suficiente. comiendo la promesa de

vaciar el plato. en qué me he convertido. una araña no podría

ser más delgada.

querida, de tu cuchara bebí la banalidad del aire. como tantas me

desintegro en una bolsa de plasma. dejenmé con mi rostro de niña

con él puedo contar hasta diez. puedo hacerlo. dar vuelta mi estómago

como si fuera un guante. dejarlo aplastado contra mis costillas y mi

útero pequeñito.

frascos de medicina. todo está lleno. un kilogramo

de lastre.

veo un hermoso carroussel.

souvenir


parece irme en declive continuo. marcado. recto. orquídeas en lento zig-zag.

un zorro que se retuerce en la atmósfera del neón de los sueños. demasiado

perfecto para durar. demasiado temprano para devolverle el hambre.

bautismo


doblado limpio. mi cuerpo mi casa. todo reluce. el borde del

piso. el filo del picaporte. no hay rejillas suficientes. ningún

vertedero.

ropa desconocida. patas de langosta o alas de insectos. poco

importa. soy yo quien las lava y estruja y finalmente evapora

ante el cielo eléctrico. bebés rotos bebés-flores. retorcidos en

un recipiente de plástico.

alguien me verá en la escalera de incendios llevando esta carga

suave. como una partera clandestina con sus abortos dormidos.

pero he usado detergente bendito. parecido a la sangre. mi sangre

pura. lo más cercano a la salud. casi un remedio.

lo peligroso sale de mí y si se queda es porque este es su sitio.

hiervo la esponja que me da fin. quemo el hedor rosado.

los nidos de pequeños cabellos los frágiles amarillos hilos blandos.

odio lo frágil. odio todo lo frágil.

canillas muñones fríos. quiero comulgar con ellos. denme una hostia

aunque esto sea comer un cuerpo. blanco lechoso cristo. también bebieron

mis vísceras untaron mi carne como si fuera un bocado exquisito.

la última cena cuándo será. si me comen y beben ¿quién me trozará?

ya estoy crucificada. no voy a ascender.

cañerías que pudren el agua que espera. brazos delgados entrando a

un montacargas vacío. así todo es mejor.

air mail



no hay sorpresas no espero nada. sólo permito que eso ocurra.

que la salud se evapore como un huésped.

estoy preparada para cualquier noticia. buena o mala. en palabras

perfectas. tus preferidas. voy a abrigarme voy a cuidarme hasta el final.

el caldo ha sido bebido todo el invierno.

si supiera qué bello es mirar como el médico escribe pastillas azules en

mi recetario. tragarlas con la punta de la lengua. luego tocar tu postal de

venecia. un espacio en blanco. calva y fría como una especie de pescado.

así me pego a tu risa mecánica a tu piel dorada. diminuta como una

pata de mosca.

las plagas de langosta emigran hacia el mapa de tu deseo y yo perduro

quieta y espero que te acuerdes de mí.

nube mía, gorgona. se apaga el dulce artefacto. no me escribas.

quiero quedarme a dormir.