
no distingo el error no la inocencia. todos los padres tomaron


niño vuelve del sitio borrado el festón como un perro que
mordiera liendres en lugar de clavos bajo el tinglado de
azufre tres palabras cortadas cielo-piano-bencina pegadas
en un cuaderno de deberes último renglón un ahogo un asilo
en todos los agujeros hay perros el crack la nievecita en el
tabique no caer no caer el rectángulo de arena abajo el
tobogán con gillettes te gustan gallo ciego papi murió.

comienzo el día con una jeringa de sangre. con el beso de los
forceps. encerrada en un bello vestido. es la manera permitida
para morir.
unida al pegamento del maquillaje. desmantelada en el salón de
peinados. estoy dentro de la pantalla sin ningún argumento.
aquí oigo al bebé blanco y al bebé rosa tomando directamente de
sus bocas. bajo las escafandras de látex envueltos en toallas
húmedas. enormes gallinas sobre vaginas succionadoras.
señoras: cada noche saco de mi corpiño una niñez inflamada.
negarme a tu leche no fue suficiente. comiendo la promesa de
vaciar el plato. en qué me he convertido. una araña no podría
ser más delgada.
querida, de tu cuchara bebí la banalidad del aire. como tantas me
desintegro en una bolsa de plasma. dejenmé con mi rostro de niña
con él puedo contar hasta diez. puedo hacerlo. dar vuelta mi estómago
como si fuera un guante. dejarlo aplastado contra mis costillas y mi
útero pequeñito.
frascos de medicina. todo está lleno. un kilogramo
de lastre.
veo un hermoso carroussel.

doblado limpio. mi cuerpo mi casa. todo reluce. el borde del
piso. el filo del picaporte. no hay rejillas suficientes. ningún
vertedero.
ropa desconocida. patas de langosta o alas de insectos. poco
importa. soy yo quien las lava y estruja y finalmente evapora
ante el cielo eléctrico. bebés rotos bebés-flores. retorcidos en
un recipiente de plástico.
alguien me verá en la escalera de incendios llevando esta carga
suave. como una partera clandestina con sus abortos dormidos.
pero he usado detergente bendito. parecido a la sangre. mi sangre
pura. lo más cercano a la salud. casi un remedio.
lo peligroso sale de mí y si se queda es porque este es su sitio.
hiervo la esponja que me da fin. quemo el hedor rosado.
los nidos de pequeños cabellos los frágiles amarillos hilos blandos.
odio lo frágil. odio todo lo frágil.
canillas muñones fríos. quiero comulgar con ellos. denme una hostia
aunque esto sea comer un cuerpo. blanco lechoso cristo. también bebieron
mis vísceras untaron mi carne como si fuera un bocado exquisito.
la última cena cuándo será. si me comen y beben ¿quién me trozará?
ya estoy crucificada. no voy a ascender.
cañerías que pudren el agua que espera. brazos delgados entrando a
un montacargas vacío. así todo es mejor.

no hay sorpresas no espero nada. sólo permito que eso ocurra.
que la salud se evapore como un huésped.
estoy preparada para cualquier noticia. buena o mala. en palabras
perfectas. tus preferidas. voy a abrigarme voy a cuidarme hasta el final.
el caldo ha sido bebido todo el invierno.
si supiera qué bello es mirar como el médico escribe pastillas azules en
mi recetario. tragarlas con la punta de la lengua. luego tocar tu postal de
venecia. un espacio en blanco. calva y fría como una especie de pescado.
así me pego a tu risa mecánica a tu piel dorada. diminuta como una
pata de mosca.
las plagas de langosta emigran hacia el mapa de tu deseo y yo perduro
quieta y espero que te acuerdes de mí.
nube mía, gorgona. se apaga el dulce artefacto. no me escribas.
quiero quedarme a dormir.